Contenido teórico:
Ya vimos que Internet es una red de ordenadores que se conectan entre sí para compartir datos e información. Bien, en este apartado conoceremos las formas más frecuentes en nos conectamos.
La infraestructura necesaria para conectarnos a Internet la facilitan los proveedores de Internet como Vodafone, Movistar u Orange. En cada país hay unas compañías pero lo que tienen en común es la tecnología que utilizan para dar este servicio. Estas empresas nos facilitan una toma de cable en casa y normalmente incluyen un router conectado a esta toma, que es el aparato al que nosotros nos conectaremos.
- A través de un cable.
- De forma inalámbrica (Sin cables).
Para conectarnos por cable simplemente uniremos con un cable RJ45 el router con nuestro ordenador. Normalmente el router dispone de varias tomas de modo que podemos conectar al menos cuatro cables a ordenadores distintos. Esto suele ser suficiente a nivel doméstico.
Para conectarnos de forma inalámbrica utilizaremos la función de WiFi que tienen los routers. A través de sus antenas, envían una señal que cualquier dispositivo con un receptor puede identificar. Muchos ordenadores de sobremesa no pueden conectarse a través de WiFi porque no disponen del hardware necesario para hacerlo, sin embargo, la mayoría de tabletas, portátiles y móviles sí lo tienen y pueden conectarse de esta forma, porque están especialmente pensados para su movilidad.
Cuando el dispositivo detecte las señales WiFi de la zona donde se encuentra aparecerán listadas. Deberemos hacer clic en la nuestra y acceder a través de una contraseña. Esta contraseña sirve para que no puedan utilizar nuestra señal todas las personas que pasen cerca y de esta forma proteger nuestro servicio de un uso abusivo.
Sin embargo, en ocasiones, nos conectaremos a puntos WiFi que no son propios (aeropuerto, universidad, trabajo, zonas públicas, vecinos, bares). En ese caso, el dueño deberá proporcionarnos la contraseña o deberemos conectarnos a aquellas señales que no estén protegidas y por tanto sean de libre acceso.
Seguridad: Al conectar a una señal WiFi no protegida o utilizar un ordenador con una conexión por cable que no sea la nuestra debemos tener en cuenta que nuestro tráfico de datos y todo lo que eso supone (nuestros usuarios, contraseñas, páginas web visitadas, etc.) están pasando por el router del propietario de la señal. Si el propietario, u otro usuario que esté conectado a esa misma red, tiene mala intención y conocimientos informáticos avanzados podría quedarse información personal sensible de nuestra navegación y hacer un mal uso de ella. Por eso no es buena idea acceder con nuestro usuario, por ejemplo, a la web del banco, o hacer compras desde una red pública.
Conexión desde móviles:
Los teléfonos móviles Smartphones por definición son portables. Es decir, nunca conectan a través de cables. Por eso, podremos utilizar la conexión WiFi que ya hemos mencionado, teniendo en cuenta que ésta sólo funcionará cuando estemos en el radio de acción del router que envía esa señal.
Sin embargo no siempre podemos quedarnos anclados en una zona con WiFi. Para eso tenemos la posibilidad de contratar con un proveedor de Internet el servicio de datos.
Los "datos" nos permiten adquirir directamente esta señal de las antenas de la compañía o a través de satélites. De esta forma, aunque nos desplacemos, seguiremos teniendo Internet. Lo que ocurre es que cuando contratamos este servicio normalmente existe un límite de tráfico de datos estipulado para cada mes, de forma que tendremos que pagar extra si lo sobrepasamos. Normalmente contrataremos 500Mb, 1Gb, 2Gb o en los casos de usuarios más activos o corporaciones 4Gb.
Esto no debe preocuparnos porque la propia compañía nos avisa cuando estamos llegando al límite del uso, y también podemos configurar avisos en el terminal móvil. Sin embargo es importante que tomemos conciencia de este hecho para evitar, en la medida de lo posible, reproducir vídeos, actualizar aplicaciones o descargar imágenes y audios cuando estemos utilizando datos, de forma que el servicio no se nos agote rápidamente. Un consejo útil es esperar a que este tipo de actividades, que utilizando mucha cuota de datos, las realicemos tranquilamente en casa cuando estemos conectados a nuestro WiFi que no dispone de ningún tipo de limitación.
La velocidad de conexión:
Una de las cosas que más nos preocupa a la hora de contratar servicios de Internet es la velocidad de conexión. Cabe decir que la mayoría de servicios hoy en día en España son lo suficientemente rápidos para un usuario doméstico estándar pero es bueno que entendamos la terminología asociada.
Cuando hablemos de velocidad del ADSL o la Fibra óptica en casa, tecnologías habituales para abastecer de Internet en casa, hablaremos normalmente de velocidades como 5Mb, 20Mb, 30Mb, 60Mb, etc. Esto se refiere a Mbps (Mega bytes por segundo) es decir, a la cantidad de datos que pueden circular por segundo a través de nuestro cable proveedor. Después, la calidad del servicio puede fluctuar dependiendo de cuántos dispositivos tengamos conectados a la vez, lo largo que sea el cable que conecta el router con el dispositivo. Si está a la otra punta de la casa puede verse afectado, por ejemplo, en una pérdida de señal, al igual que afectará lo lejos que estemos de la señal WiFi.
En informática se utiliza mucho esta terminología de megas, kilobites, gigas, etc. Ésta se refiere a cantidades de información y se utiliza cuando hablamos de dispositivos de almacenamiento como el CD o DVD, el USB portátil o pendrive o un disco duro. Por eso, la velocidad se mide en esta medida de esta forma: Velocidad = capacidad / tiempo.
Avanzado: Como puedes observar, a cada nivel que subimos vemos que el valor contiene 1024 unidades del nivel anterior. Esto es así porque los ordenadores trabajan en código binario (1 y 0) y el incremento siempre es de 2 exp 10. Es decir 2*2*2*2*2*2*2*2*2*2 = 1024.
Si hablamos de la velocidad de conexión en el móvil normalmente haremos referencia a la tecnología que utiliza la compañía y el terminal para acceder a Internet, porque la velocidad no suele limitarse sino que da todo lo que puede de sí. La diferencia la notaremos si conectamos a través de satélite, H, 3G o de 4G, por ejemplo. Esto depende de si nuestro terminal y nuestra tarjeta SIM soportan la tecnología y de si hay cobertura en el lugar donde estamos. Por eso es posible que tengamos más velocidad en la ciudad con plena cobertura y se conecte a un tipo de señal y menos en otro lugar. El siguiente enlace da más información sobre estas siglas.
Páginas web propuestas:
Actividades propuestas:
- Básica:
- Pregunta a tu proveedor de Internet cuánta velocidad de conexión a Internet tienes contratada en casa.
- Pregunta a tu proveedor de Internet móvil qué límite de tráfico mensual tienes. ¿500Mb, 1Gb?
- Haz un test de velocidad en casa desde el enlace propuesto. ¿Es similar a lo que tienes contratado?
- Busca un CD o una memoria USB (pendrive) y averigua cuánta capacidad de almacenaje tienen.
- Intermedia:
- Conecta tu móvil a la WiFi de tu casa. Observa cómo cambian los iconos en la parte superior indicando que ahora estás conectado a la WiFi y no a los datos. Luego, vuelve a desconectar la WiFi. ¿Qué símbolo aparece en la parte superior para indicar tu velocidad de navegación móvil?

No hay comentarios:
Publicar un comentario